Muraleando

Lexy Martino   ~   

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The alter of the Virgin of Charity, a patron saint in Cuba.

Muraleando, una comunidad centrada en desarrollar el arte como parte de la vida diaria, era un lugar como yo nunca he visto antes. Todo el barrio estaba cubierto en el arte, desde los murales a las esculturas a los mosaicos. El centro del barrio tenía una torre de agua renovada donde todos los artistas se reúnen y exhiben y venden sus trabajos, y una mitad de las ganancias va a los fondos para el arte comunal. Colores radiantes, rojos y azules y morados y verdes y amarillos, brillaron en todas las partes. La primera cosa que capturó mi atención era un altar de la virgen de la Caridad, la santa patrona de Cuba, que estaba rodeado en un círculo de tapacubos pintados un amarillo muy brillante. Descubrí ayer que ella es frecuentemente asociada con este color en nuestro tour con Corinna Moebius, quien nos dijo que hay una conexión entre ella y la orisha santería Ochún, una diosa que es muy prevalente en la cultura de Little Havana en Miami, y ambas son representadas con amarillo*.

Los muros estaban decorados con mosaicos hermosos, algunos con desigños abstractos y algunos de imágenes, como mi favorita, que era un retrato de la cara de Che Guevara; la fama que esta imagen tiene me fascina mucho, ambos en Cuba, donde él es una figura nacional bien conocida, y en los estados unidos, donde mucha gente reconoce su cara pero no sabe realmente quien era y que hizo durante la revolución. En el otro lado de la calle, habían murales de pájaros pintados con ojos locos, y una me miraba fijamente, casi como si estuviera vivo. Teníamos una competencia de mirar, y me gusta pensar que yo gané, pero no estoy segura.

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A mosaic of Che Guevara, an Argentine doctor who helped Fidel Castro lead the Cuban Revolution.

Este barrio me hizo dar cuenta al valor del arte, y como puede cambiar el ambiente, un estado de ánimo, o una punta de vista. Muraleando sentía muy apetecible, especialmente en contrasto al barrio donde manejamos para llegar. Allí, la pobreza era evidente en el estado de las casas, que a veces no tenían paredes reales-eran hojas de metal oxidadas. Los edificios no parecían tantos destartalados con tanta belleza alrededor en Muraleando, y era claro que el arte significaba mucho a la gente que vivía allí. Nuestra guía dijo que nadie vandaliza nada del arte, porque toda la gente sabe que es para ellos. Era un entendimiento del arte en Muraleando que no tenemos en América—es muy profundo, y el arte es apreciado en una manera muy diferente. Aunque el barrio no tenía tanto dinero que otros que vimos, el arte y su belleza trabajaron para hacer no solo un barrio, pero una comunidad feliz, en contradicción de muchas de los problemas sociales, como la pobreza, que observé en otros barrios en Cuba.

Source cited* : Corinna Moebius, http://peopleplaceconnect.com/

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Muraleando, a community focused on developing art as part of everyday life, is a place like nowhere I have ever seen before.  The entire neighborhood is covered in art, from murals to sculptures to mosaics. The center of the neighborhood is a renovated water tower where all the artists gather and exhibit and sell their work, with half of the proceeds going to fund community art. Radiant, red and blue and purple and green and yellow colors shine everywhere. The first thing that caught my attention was a statue of the Virgin of Charity, Cuba’s patron saint, surrounded by a circle of hubcaps painted bright yellow. I discovered later (from Corinna Moebius on a tour of Little Havana in Miami*) that Cuba’s saint is generally associated with this color and there is a connection between it and the Orisha Santeria Oshun, who is very prevalent in the culture of Little Havana, too.

The walls are decorated with beautiful mosaics, some are abstract while others are particular images, such as my favorite, a portrait of Che Guevara’s face. The fame that this image of his face has fascinated me, both in Cuba, where he is a well known national figure, and in the United States, where many people recognize his face but do not really know who he was and he did during the revolution. On the other side of the street are murals of painted birds with crazy eyes, and one of them stared at me, almost as if it were alive. We had a staring competition, and I like to think that I won, but I’m not sure.

The neighborhood made me realize the value of art, and how it can change the overall mood, an individual’s mood, or a point of view. Muraleando feels very inviting, especially contrasted to the other neighborhoods we have seen. There, poverty is evident in the state of the houses, which sometimes have sheets of rusty metal instead of real walls or roofs. The buildings in Muraleando do not appear to be as dilapidated, and more of them are painted. It seems clear to me that art means a great deal to the people who live there and that changed their attitude. Our guide said that no art was ever vandalized because everyone knows it is theirs.  Although the neighborhood did not display as much wealth as other parts of Havana, art and beauty worked to make not just a neighborhood but a what seemed to be a happy community.

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